Dije en Facebook al postear
una foto que me hice con Ringo al reencontrarnos después de cinco años –él dice
que seis, y yo, con
su historial, no voy a llevarle la contraria-, si podría una reunión virar
(benditamente) la hoja de ruta de un proyecto.
También que la historia no cambia, evoluciona.
Para comprender cómo, no se puede contar la
historia actual de Ringo sin contar la historia de Will. Dicen que una imagen
vale más que mil palabras. Y aquí van 20. Pero no está de más explicar algunos detalles.
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© Rafa Gassó |
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Will es un simpático neoyorquino de 56 años, lleno
de energía y buen humor, que tras sufrir un accidente de tráfico fue detectado
de un tumor en la espina dorsal que le extirparon y con él –de paso-, la
movilidad en las piernas. No es que quedase totalmente inmóvil, pero sí sin la
fuerza suficiente en la musculatura como para poder mantenerse en pie y caminar.
Will, que trabajaba de camarero, consiguió una pensión anual por invalidez de
15. 000 dólares que, cuenta con media sonrisa, no le da para mucho. Así que para
sobrevivir, reparte su vida y su tiempo entre casa de sus padres y algunos
amigos en Colorado, estado tradicionalmente más progresista, explica, donde su
sistema sanitario le da más cobertura. “Me ahorro los gastos de alquiler y
facturas”, cuenta con la sinceridad serena y despreocupada de quien sabe que no
le queda otra. Y por supuesto, con India, país en el que estirar los ingresos y
en el que encontrar, además, lo que a buen seguro que no se podría encontrar –y
esto va de cosecha propia-, en Occidente: A un tipo como Ringo.
Ringo es un personaje curioso, a veces casi de
cómic, que se comunica poco y en un inglés que, por momentos, resulta
indescifrable. Silencioso, de movimientos suaves como quien practica una kata de
kárate eterna, y gesto concentrado en algún punto que, también por momentos, ni
su propia mujer británica, Miranda, confiesa sotto
voce, sabe descifrar.
“¿Cómo me ves?”, me pregunta con una sonrisa tensa,
como esperando una respuesta que confirme o desmienta o simplemente por no
saber qué decir. “Estoy cambiado…”. Le digo que le veo igual, aunque ya no tiene
ese cuerpo repleto de músculos imposibles que machacaba en entrenamientos
marciales de sol a sol con su maestro, Master Lee. “Estoy en otra cosa”, añade
tras una pausa. Y tras otra pausa, continúa: “¿Sabes que “recoloqué” a un
jugador del Chelsea [en Londres, ciudad que junto a su Manipur natal, y Patnem
y Dharamsala, conforma el cuadrilátero de sus residencias] y no supe quién era
hasta que no me lo dijeron? Llegó rodeado de guardaespaldas…”. Y en ese momento
rompe a reír, como un niño, aún sorprendido por tan ‘extraña’ comitiva. “Estoy
aprendiendo, no quiero aún -deja caer-, una clínica en Londres. Prefiero India,
estar aquí, sin mucho ruido, aprendiendo”.
Aprendiendo. Después de muchos años y muchos
intentos infructuosos, en sólo ocho meses, Will, bajo las órdenes la cariñosa atención personalizada de Ringo –he sido
testigo de cómo de pendiente está de él-, ha vuelto a andar. Incluso a correr
a paso ligero mientras tiraba las muletas al suelo por indicación de Ringo, cosa
que también he visto con mis propios ojos. Y es que Ringo, roto por mil partesdurante años de combates ilegales de kárate al ko por medio sudeste asiático,
es un gran conocedor del funcionamiento físico del cuerpo humano. Tanto, como
para hacer magia y regentar a día de hoy una clínica rodeada de cocoteros y
repleta de occidentales dislocados por infinitas partes que han encontrado allí
la magia que no encontraron en sus países de origen para volver a mover el
esqueleto.
¿Y qué pasó con Master Lee?, le pregunto. “Ya no
trabajamos juntos”. El resto de la explicación no la entiendo. “Si miras la página web… ¿Cuál es la página web?”, pregunta a uno de sus ‘discípulos’, Morato, un amable japonés que nos ha traído el té hasta su casa, frente a la clínica,, y con quien viajará en unos meses a
Okinawa para no sé qué historia de kárate que pretenden encontrar y que tampoco
entiendo. “Si miras la web verás que ahora trabajo con el maestro de Master Lee”. Y en ese punto se acaba, en boca de Ringo, la historia de Master Lee.
Paso entonces a preguntarle sobre el mejor sitio
para estudiar una cosa que me ronda la cabeza :-) Me habla de un templo en Manipur. Él irá de Goa
directo allí y luego a Dharamsala,. La idea cae como una feliz (y buenísima) sugerencia que, por momentos, me cuesta arrancar de la cabeza: Manipur, recién
abierto al turismo –hace unos años sólo se podía viajar con una carta de
invitación-, con semejante manipuri. Pero no coincidiríamos porque para
entonces yo estaré en Sri Lanka (me toca salir de India un par de semanas por cuestión
de visado).
Pero Manipur.
La idea de conocer Manipur, a la otra parte de
Bangladesh, lindando con Myanmar -habría que viajar en avión, habría que
ampliar capital, pienso; cómo-, no me la quito de la cabeza. ¿Acabaré viajando a
Manipur?
Finalmente, quedamos en encontrarnos en las
montañas de Dharamsala, zona tibetana al norte de India donde pretendo peinar
este proyecto de ebook el próximo mes de mayo.
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Increible Rafa!! ya leí esa primera historia sobre Ringo hace algún tiempo y entonces pensé que.. que pena que fuera tan difícil encontrar una aguja en un pajar.. la foto d vuestro reencuentro me abrió los ojos como platos en dos semanas muuy negras y q solo gracias a mi inconsciencia no echaron por alto mi proyecto ahora mas arriesgado. así q Manipur ya no solo baila en tu cabeza jajaj me has iluminado! He contactado con ellos a través de su web y espero me contesten... Si es viable,quizás, después d todo el ajetreo esa será mi guinda.. y sino pues bueno.. algo mas tranquila de saber q en el peor d los casos los tendré relativamente cerca. Ya t contaré. Y por cierto... Good job!!! I love it
ResponderEliminarQue nivelazo eeh.. estoy salvada jajaha
Qué bueno, Cristina, lo que me cuentas. Ringo, "el mecánico de los huesos". Cuando le conocí, y esto se me ha olvidado contarlo aunque creo que se ve en las fotos que le hice entonces, llevaba una camiseta que rezaba: "Bones & rules are made to be broken". Un tipo genial ;) Mantén informado de tus movimientos. Besote!!
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