Yo iba a escribir un siguiente post
cuyo comienzo era ya una confesión, pensada y consensuada con el borrador de
notas en tinta de masa encefálica que siempre llevo en mi cabeza. Iba a decir
(diré algún día), que tardé...
en escribir mi primera novela cinco años. Un lustro entre el que boceté las primeras líneas y le puse el punto final (lo que no quiere decir que estuviese escribiendo todo ese tiempo, je, fueron cuatro meses, en realidad; dos para bocetar la idea y, cinco años después, otros dos para darle forma). Y ahora, por primera vez en las montañas del norte de India, después de otros (cerca de) siete años consecutivos a ese punto final, yendo y viniendo por el país, me doy cuenta de que es ahora, y no antes, cuando estoy preparado para escribir ese otro libro, esta vez sobre India y no ficción, que sin darme cuenta empecé a bocetar en la parte dedicada al subcontinente de ese primer blog que terminó en e.Book y continué apuntando en Delhirando (si lo que quiero escribir es algo con humor pero serio; justo, honesto, con distancia. Ese equilibrio y conocimiento que sólo da el tiempo). Iba a decir todo eso y algo más, confesión escrita más que penitente, con el objeto de situarme en la casilla de salida de este proyecto que cuesta de estructurar sobre la marcha, cuando ocurrió el terremoto de Nepal. El sábado. Una alerta más, esas del Times of India que te aparecen en la pantalla del móvil y de las que siempre pasas salvo cuando lees “tremors felt in Delhi”. No me despegué de ninguna actualización hasta el domingo, que tampoco pude dejar de seguir cualquier actualización y de hablar con amigos y gente de Delhi o Katmandú, en busca de más noticias. El lunes ya no podía más con el petardo que tenía en el culo a punto de explotar, hasta el punto que percibí la vibración que avisa de un nuevo Whatsapp como si alguien acabase de encender la mecha. Era la jefa del Desalambre y me preguntaba por dónde andaba. Le contesté que sopesaba la idea de acercarme a Katmandú, una ruta por tierra poco sencilla desde Delhi y un poco más complicada, aunque tampoco mucho, desde Himachal Pradesh, donde me hallo. Le dije eso cuando, en realidad, lo que trataba era de quitarme de la cabeza la idea de ir porque la única forma posible y más eficaz en ese momento –y ni con esas-, era hacerlo por avión, pero yono tenía no tengo un duro (esa es otra), así que le pedí que me enviaran. “Puedo sacar petróleo”, creo que
espeté literalmente. La única forma que puedo echar una mano, además de
arremangándome –que persiste la idea-, es haciendo lo mejor que sé hacer, que
es fotografiar y escribir y contar historias que si son capaces de conmover a
un solo lector (suficiente), como para que afloje la pasta o busque otra
forma de echar un cable e implicarse, habrán valido la pena. Gabriela, la jefa, que es muy
maja pero joven como para no apreciar lo saludable que resulta para un plumilla
cuarentón pegar un puñetazo sobre la mesa, por lo que después de nuestra última
conversación -el martes por la mañana y antes de que ella volase, feliz al FiSahara-, podría estar enfadada conmigo, ya había consultado con sus jefes y estos habían determinado que no valía la
pena.
en escribir mi primera novela cinco años. Un lustro entre el que boceté las primeras líneas y le puse el punto final (lo que no quiere decir que estuviese escribiendo todo ese tiempo, je, fueron cuatro meses, en realidad; dos para bocetar la idea y, cinco años después, otros dos para darle forma). Y ahora, por primera vez en las montañas del norte de India, después de otros (cerca de) siete años consecutivos a ese punto final, yendo y viniendo por el país, me doy cuenta de que es ahora, y no antes, cuando estoy preparado para escribir ese otro libro, esta vez sobre India y no ficción, que sin darme cuenta empecé a bocetar en la parte dedicada al subcontinente de ese primer blog que terminó en e.Book y continué apuntando en Delhirando (si lo que quiero escribir es algo con humor pero serio; justo, honesto, con distancia. Ese equilibrio y conocimiento que sólo da el tiempo). Iba a decir todo eso y algo más, confesión escrita más que penitente, con el objeto de situarme en la casilla de salida de este proyecto que cuesta de estructurar sobre la marcha, cuando ocurrió el terremoto de Nepal. El sábado. Una alerta más, esas del Times of India que te aparecen en la pantalla del móvil y de las que siempre pasas salvo cuando lees “tremors felt in Delhi”. No me despegué de ninguna actualización hasta el domingo, que tampoco pude dejar de seguir cualquier actualización y de hablar con amigos y gente de Delhi o Katmandú, en busca de más noticias. El lunes ya no podía más con el petardo que tenía en el culo a punto de explotar, hasta el punto que percibí la vibración que avisa de un nuevo Whatsapp como si alguien acabase de encender la mecha. Era la jefa del Desalambre y me preguntaba por dónde andaba. Le contesté que sopesaba la idea de acercarme a Katmandú, una ruta por tierra poco sencilla desde Delhi y un poco más complicada, aunque tampoco mucho, desde Himachal Pradesh, donde me hallo. Le dije eso cuando, en realidad, lo que trataba era de quitarme de la cabeza la idea de ir porque la única forma posible y más eficaz en ese momento –y ni con esas-, era hacerlo por avión, pero yo
¡Que no valía la pena!
Publiqué esto:
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Foto © Rafa Gassó |
"Estoy a una hora de vuelo de una de las
mayores catástrofes naturales y humanitarias de la región en 80 años, a una
distancia de Katmandú que por tierra, y en condiciones normales, llevaría un
mínimo de dos días (a saber en qué estado se encuentran en estos momentos los
accesos), sin un duro en el banco, literalmente, y la única pregunta que recibo
de uno de los medios para los que trabajo es "si estoy cerca de la
zona" para hacer alguna historia; pero de plantarme allí sin tener que
preocuparme por el dinero para llegar y comer y (tal vez) dormir en algún catre,
nadie me habla. Y aquí estoy, tan cerca y a la vez tan lejos, mordiéndome los
muñones y fotografiando la fascinante vida de un conejo en el jardín de la guesthouse por puro aburrimiento. Yo no
sé para qué soy fotógrafo, fotoperiodista o fotógrafo y periodista, sea lo que
sea que haga, que es fotografiar y escribir (o viceversa), para testimoniar y
contar historias. Resulta frustrante. Y da para plantearse muchas cosas. El
único corresponsal extranjero de la agencia de noticias estatal polaca en la década de los 60 [que se llamaba Ryszard
Kapuściński, muchos no pillaron el chiste],
trabajaba en mejores condiciones que todos nosotros".
Y acto seguido, me dio me ha dado una fiebre
fotográfica, como de huelga japonesa.
Estoy fotografiando ESTO cuando podría
debería estar en Nepal.
[Continuará]
DÍA 1
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"Self-service" en el "all you can eat" para caballos de #Bhagsu #Dharamsala #HimachalPradesh #India #iphonegraphy. / Foto © Rafa Gassó |
DÍA 2
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Soleado día lluvioso en #Dharamkot #Dharamsala #HimachalPradesh #India #iphonegraphy #naturaleza #lluvia #sol. / Foto © Rafa Gassó |
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Soleado día lluvioso en #Dharamkot #Dharamsala #HimachalPradesh #India #iphonegraphy #naturaleza #lluvia #sol. / Foto © Rafa Gassó |
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Soleado día lluvioso en #Dharamkot #Dharamsala #HimachalPradesh #India #iphonegraphy #naturaleza #lluvia #sol. / Foto © Rafa Gassó |
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Soleado día lluvioso en #Dharamkot #Dharamsala #HimachalPradesh #India #iphonegraphy #naturaleza #lluvia #sol. / Foto © Rafa Gassó |
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"Charly", mi nuevo amigo. #Dharamkot #Dharamsala #HimachalPradesh #India #iphonegraphy #naturaleza #lluvia #sol +perro. Adoro esa mirada... ;-) / Foto © Rafa Gassó |
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Soleado día lluvioso en #Dharamkot #Dharamsala #HimachalPradesh #India #iphonegraphy #naturaleza #lluvia #sol. / Foto © Rafa Gassó |
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Paisajes indios. Soleado día lluvioso en #Bhagsu #Dharamsala #HimachalPradesh #India #iphonegraphy #naturaleza #eléctrica #lluvia #sol. / Foto © Rafa Gassó |
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Soleado día lluvioso en #Bhagsu #Dharamsala #HimachalPradesh #India #iphonegraphy #naturaleza #lluvia #sol. / Foto © Rafa Gassó |
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Soleado día lluvioso en #Bhagsu #Dharamsala #HimachalPradesh #India #iphonegraphy #naturaleza #lluvia #sol. / Foto © Rafa Gassó |
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Actualizando noticias. Noche en #Dharamkot #Dharamsala #HimachalPradesh #India #iphonegraphy / Foto © Rafa Gassó |
DÍA 3
Y el sol regresó (al menos en el cielo). ¡Buenos días, #Dharamkot, buenos días agua! #Dharamsala #HimachalPradesh #India #iphonegraphy / Foto © Rafa Gassó |
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¡Buenos días, #Dharamkot! #Dharamsala #HimachalPradesh #India #iphonegraphy / Foto © Rafa Gassó |
Nice and interesting information and informative too.
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